Ella (25)

Capítulo 25.

Debimos ser amigas. No quería que todo terminara de esta manera. Debí haberte conocido antes; quizá de haberte conocido mejor no te hubiera considerado una rival. ¿Recuerdas que mencioné antes que la única cosa que tiene más poder que una mujer enamorada es una madre? Olvidé que tú también lo eres. Quizá más peligrosa que yo, porque no sólo eres una mujer enamorada y madre de una niña: eres la madre de dos. De tres.

Eres la madre de Ekaterina, la madre de Ada, y la madre de Leyli. Estás enamorada completamente de Polo. Aceptaste en tu casa a dos completos extraños. Formaste una familia, sacrificaste tu integridad física y arriesgaste tu vida para salvarlos. A todos. Incluso a mí. Es una lástima que haya pagado tu cariño para los míos de esta manera.

Confío en que puedas comprender por qué lo hice. No tengo otra manera de hacerlo más que contándote toda la historia. Es duro morir. Lo merezco. No hay más remedio. De alguna manera debo expiar mis pecados, y aunque me aseguraras que me perdonarías, yo no puedo perdonarme.

Debimos pasar temporadas al sol juntas. Tus hijas y las mías. Debimos alegrarnos por las mismas cosas, entristecernos por las mismas cosas, ir a los mismos lugares y conocer a la misma gente. Ayudaríamos en los festivales, besaríamos rodillas raspadas y acariciaríamos a quienes fueran nuestras parejas. Debimos ser amigas, y debimos ser hermanas. Pero no lo fuimos.

Lamento que hayas tenido que pasar por todo lo que te hice pasar. Lamento las cicatrices; confío en que Farid pueda hacer algo por ti. Quizá algún día me perdones, Lucía. Ojalá que cuando Leyli conozca mi historia aprenda de mis errores. Ojalá mi gente me recuerde con cariño.

Adiós. Que tengas una buena vida.

———Chandni.