The teacher with an iPad
| 27 / 02 / 2012 | Posted by Quoth, the Raven under Vida de ingeniebrio |
Y ahora, cuando más jodido estaba de la espalda, y en plena clase de matemáticas avanzadas para ingeniería, se le acabó la pila a mi calculadora.
MAPI es una clase curiosa, porque, en primer lugar, se la pasan chingue y chingue con números imaginarios. Números imaginarios son todos aquellos que no son reales. Y para diferenciar entre ellos y los reales, usamos la letra i, que es equivalente a la raíz cuadrada de -1. Yo todavía no estoy seguro de cómo carajos inventaron los matemáticos a i, y creo que no quiero saberlo. Lo importante es que la máistra ha demostrado que no es profesora exclusiva de la UdeG por el simple hecho de que carga un iPad. Un iPad decorado con una i tamaño gigante cuyo punto es el logotipo. A menos que sea un 1. Igual me importa una chingada.
Lo importante es que en el iPad carga el libro de matemáticas, ignoro si sea por conveniencia o vil tacañería. No me extrañaría que fuera por ambas cosas a la vez, porque el puto libro de matemáticas pesa mil hojas de 75 gr/m², que son un chingo, y todo para tres putos capítulos que se usan en todo el semestre. Pero ningún profesor quiere hacer su propio libro de texto; ¿para qué? Mejor que el alumno se chingue comprando seis libros diferentes de los cuales sólo se necesitan tres capítulos (cuatro, a lo mucho). Así tengo libros de precálculo, cálculo de una variable, cálculo de multivariable, álgebra lineal, trigonometría, probabilidad y estadística.
Curiosamente, la máistra no carga en su iPad ninguna aplicación de Wolfram. No digo Mathematica, pero sí por lo menos Wolfram Alpha, o de perdida un emulador de TI-89 o ti-92. En su lugar carga una vieja y fiel calculadora Casio. Yo, en cambio, creo que me veré obligado a cambiar a mi vieja y fiel TI-92 para uso en clases y relegar mi fiel y no tan vieja fx-991 para el examen. Siempre y cuando pueda comprarle la batería nueva, que es de tipo botón en lugar de AA o AAA, como en las calculadoras de generación anterior de Casio.
Oh, bueno, nadie es perfecto.
Saludos cordiales, y quedo de ustedes:
Quoth, the Raven.

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