A veces en el cielo se ven cosas de lo más extrañas. La diferencia es que, a veces, las cosas que parecen más misteriosas suelen ser en realidad bastante mundanas, aunque no por ello menos impresionantes. Como la imagen que adorna este artículo.
Lo que se ve (y pueden apliarla un poco si dan un click sobre la imagen) es nada más y nada menos que la Estación Espacian Internacional, captada a través de un telescopio Meade de 10 pulgadas, sobre Plano, Texas. A ojo desnudo es posible ver la EEI como una estrella muy brillante que se mueve lentamente por el cielo nocturno. De día el sol no deja ver nada.
Hay otras cosas que podemos ver sin mayores herramientas que unos binoculares de buena calidad, aunque sean de poca potencia. Por ejemplo, en los cielos tapatíos se pudo apreciar apenas este 17 de septiembre a la EEI, que con una magnitud de -3 era el objeto más brillante en el cielo (con excepción de las lámparas de alumbrado público y la Luna) y se pudo ver entre las nubes a eso de las 05:26:19 de la madrugada, por lo que quien escribe estas líneas no la vio, al estar más preocupado por dormir que por observar el objeto más complejo jamás ensamblado en el espacio, y al módulo Julio Verne, ex módulo de la EEI, que se pudo observar, de nueva cuenta entre las nubes, a ojo pelón y con magnitud de 2.1 a las 07:34:17 de la tarde por el suroeste de la ciudad sin mas ayuda que unos binoculares en caso de quienes tenemos la vista más dañada de lo habitual. Por si alcanzan a ver este artículo al momento de publicación (que lo dudo) la EEI se volverá a aparecer por el sur suroeste a eso de las 7 hasta las 7:02 de la tarde, a 69 grados de altitud y con magnitud -2.8, o sea, muy brillante y observable a ojo pelón.
Es muy interesante que yo pueda identificar con total exactitud esos objetos sin más ayuda que un transportador, un compás, una brújula y un cronómetro, en tanto que hay personas que no son capaces de distinguir un globo de un ovni ni teniéndolos de frente. Hay algunas cosas que ayudan bastante al momento de identificar un ovni de algo que no lo es. Lo primero y fundamental es eliminar el movimiento ocular involuntario. Ésto es imprescindible para descartar que nuestra mente nos esté jugando una mala pasada. Por ejemplo, si se ven cuatro naves moviéndose por entre las nubes a toda velocidad, será necesario colocar algo que nos impida confundir el movimiento de las nubes y el movimiento de los objetos. A veces, colocarse debajo de un poste o una casa basta para confirmar que lo que se mueve son las nubes y no los objetos, que resultan ser estrellas. Mas, si no es el fondo lo que se mueve sino el objeto, entonces ya tenemos problemas para identificar distancias. Es un problema de fondo, ya que el ser humano no está preparado para captar distancias con exactitud, a menos que haya algo contra lo cual comparar su distancia, lo que en el cielo puede ser un tanto cuanto difícil de encontrar.
Pero es posible encontrar algunas pistas que nos permitan encontrar un punto con el cual identificar al objeto o, por lo menos, su distancia. Supongamos, sin conceder, que vemos un objeto moviéndose con rapidez. Se entiende con rapidez a que el objeto se mueve a una velocidad aparende de un metro por segundo si el objeto estuviera proyectado en una pantalla a dos metros de distancia de nosotros. Comprobemos el tamaño del objeto. Si el objeto es muy grande, entonces forzozamende debe hacer ruido. Si no hay ruido, entonces el objeto no es muy grande. Como al ojo humano le da lo mismo un objeto en el cielo ubicado a 100 metros de distancia que a un kilómetro, habrá que verificar entonces la nitidez. Un objeto nítido no puede estar lejos. Un objeto borroso forzozamente debe de estar lejos, pues el aire ejerce un poderoso efecto para difractar la luz. Así que si el objeto no hace ruido, se mueve rápido y no no puede estar muy lejos, una de dos, o no es muy grande, o es muy chico. Fíjense nada más que maravilla de las circunstancias. Claro está que un objeto puede estar cerca, ser pequeño y puede hacer ruido. En ese caso el ruido identificará, sin lugar a dudas, la familia a la que pertenece el objeto en cuestión. Lo mismo sucede si el objeto es grande, está lejos y hace ruido. Sölo en el caso en que no se cumplan todas las condiciones se podrá hablar de un auténtico objeto volador no identificado.
En este caso es cuando los binoculares o una cámara fotográfica son de gran ayuda. Por ejemplo, tengo yo una fotografía que tomé en Vancouver de un objeto que se movía bastante rápido pero que no pude identificar. Estaba relativamente cerca porque volaba por debajo del techo de nubes, pero… ¿Qué sería? Yo no podía verlo. Así que hice lo único que se me ocurrió: apunté mi cámara en máxima resolución con zoom óptico máximo hacia el objeto, y tomé la imagen al margen, que yo no pude distinguir hasta que la amplié en mi cámara: un simple hidroavión. Varias fotografías bastarían para hacer una identificación positiva de algún objeto. Yo mismo tomé varias de este hidroavion antes de poder identificarlo (y todo para que finalmente el cabrón pasara por encima de mí haciendo un ruido enorme) pero logré identificarlo.
En cualquier caso, a mí me resulta sumamente interesante que los ufólocos muestren una sola fotografía de un objeto y ésta sea la más borrosa posible, presumiblemente para evitar toda identificación por su parte. Yo, que como fotógrafo me moriría de hambre, tiendo a sacar por lo menos 4 o 5 fotos, y por lo menso 10 a 20, antes de conseguir una toma decente y a veces ni eso consigo. Pero tomando en cuenta que el costo de una fotografía digital es ínfimo prácticamente nulo, no comprendo por qué no estamos inundados de fotos de esos extraños objetos presuntamente interplanetarios.
Lo mismo me pasa con las imágenes de video. Yo sé que las imágenes de una cámara son de una resolución intrínsecamente baja, y que las cámaras de video de alta resolución son carísimas. Pero se me hace muy raro que quienes operan las cámaras se esfuercen por desenfocar la imagen y no dejarla quieta, para facilitar la identificación. Veo que se mueven y no hacen esfuerzos por evitarlo. También se esfuerzan por hacer un close-up o en su caso un acercamiento sin mostrar referencias para saber dónde cuernos está el objeto. Así es imposible identificar si el objeto es un pájaro, un globo o un avión, sencillamente porque el objeto abarca toda la pantalla y suele salirse de la misma, y como se emplea acercamiento digital, lo que se obtiene es, en realidad, ruido.
¿Y a qué viene esta perorata? Bueno, es muy simple. El módulo Julio Verne, que fue descomisionado hace unos meses, está a punto de caer. Lo hará sobre el océano Pacífico del sur el 29 de septiembre, y como es muy brillante, predigo que generará reportes en los días previos por parte de despistados que ni tienen ni la más repajolera idea de qué es o para qué cae, ni quieren saberlo.
De mí se acuerdan.
Saludos cordiales.
Quoth.
Tags: investigación ovni

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