Monthly Archives: November 2007

Come together

Bueno. Ha llegado el final de noviembre, y con él, el final del período del Mes de Escritores Novatos de Novelas.

Happy birthday, G!

A los invitados a la fiesta: toquen con el timbre, abran con la rodilla y cierren con el talón. G.

Books everywhere!

Hoy, damas, caballeros, flora, fauna y primavera, me largué a la FIL.

Hey, wanna live out there?

Me invitaron a asistir a una conferencia de inmigración para Québec. “Es que eres material de migración, cuate…” me dijeron. Y ahí voy yo de dejado.

Diplomacia (1)

«¿Hablo a la Embajada de Laos?» «Sí, señor, ¿en qué puedo servirle?» «¿Me manda uno de vainilla con chocolate?»

Osito

Llegué hoy en calidad de oso polar al hospital y, como ya me conocen todos, no me dijeron nada. Entonces, en la sala común, me fui quitando capa tras capa de ropa, y fue una de mis alumnas la que me dijo que estaba asombrada de que llevara tanta ropa. “Más asombrada te vas a…

In a while, crocodile…

Y se fue Cata. Para siempre. Por fortuna…

Clouds? Inside my house?

Hoy, mis pequeños pitufitos, nada especial pasó, lo que no significa que no haya pasado nada.

sexología (3)

Una interesante estadística muestra que durante las Cruzadas se fabricaron 22000 cinturones de castidad, y 256000 llaves para abrirlos.

We all live in a yellow subroutine…

Este día decidí quedarme dormido hasta altas horas de la noche, con el malvado objetivo de descansar. Como de costumbre, no pude.

sexología (2)

Un argentino está en el consultorio del urólogo. Tras revisarle su aparato el facultativo, dictamina: “No veo nada malo en su herramienta” “Lo sé, pibe,” contesta el porteño, “¿pero a poco no está bien bonita?”

Dear diary:

Me tocó ayudar a mi progenitora a arreglar su jardín y su terraza, dado que el médico le tiene terminantemente prohibido cargar cosas. Mi veterinario también, lo que no impide que tenga que chingarme la espalda y la cadera cada vez que la autora de mis atribulados días necesita cambiar quinientos kilos de lugar.

Turn off the lights

Mientras me preparaba para soldar la escalera esta tarde, sucedió lo inimaginable:

Yes, milord

Decidí yo que me merecía un descanso de tanto descansar, e hice lo que hago en esas ocasiones: me puse a hacer adobes.

Ciencias muy ocultas (1)

Ser trébol de cuatro hojas da buena suerte a todos, menos al trébol.

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